Vamos a empezar por lo importante: con chaleco puesto y en aguas de bahía, volcar no es peligroso. Es incómodo y da un poco de vergüenza. Nada más.
Con un kayak hinchable ancho y estable como los que alquilamos, además, cuesta bastante volcar. Pero conviene tener la película vista antes de que pase.
Lo primero: no soltar nada
En el medio segundo de caer, el instinto es manotear. Intenta:
- Agarrar el kayak. Es lo que flota y lo que te sostiene. Nunca te alejes de él.
- Sujetar el remo o dejarlo apoyado en el casco. Si se te va, no vayas a por él antes de estar subido: primero tú, luego el remo.
El chaleco hace el resto: te mantiene a flote sin que tengas que nadar. Por eso lo llevamos siempre puesto y no atado detrás del asiento.
Cómo volver a subir, paso a paso
Los hinchables tienen una ventaja enorme: no se hunden ni se llenan de agua como un kayak rígido. Se sube desde el lateral, en el centro del kayak (la parte más estable).
- Da la vuelta al kayak si ha quedado boca abajo: agarra el asa del centro, pasa un brazo por encima y tira hacia ti mientras te apoyas.
- Colócate en el centro del lateral, de frente al kayak, con las dos manos en el borde opuesto.
- Haz un par de patadas fuertes para ponerte horizontal en el agua, como si nadaras. Este es el truco: no intentes subir en vertical, tirando con los brazos. Sin patada no se sube.
- Deslízate de barriga sobre el casco, atravesado, hasta tener el ombligo dentro.
- Gírate sentándote y recoloca las piernas. Ya está.
La primera vez cuesta; la segunda ya sabes. Si vais dos, es mucho más fácil: uno estabiliza el kayak poniendo peso en el lado contrario mientras el otro sube.
Practícalo antes de necesitarlo
En serio: la primera vez que vuelques, que sea a propósito, con agua templada y a diez metros de la orilla. En Cala de Finestrat, que es pequeña y resguardada, es el sitio ideal para probarlo. Diez minutos de práctica valen por veinte artículos.
Y ahora en septiembre y octubre el agua sigue a más de 24 grados, así que no hay excusa de frío.
Qué pasa con tus cosas
Todo lo que no esté cerrado o atado se va al fondo. Por eso:
- El móvil, en bolsa estanca y atado con un cordino al kayak.
- Las gafas de sol, con cinta.
- La mochila, enganchada bajo las cuerdas elásticas de cubierta.
Lo tienes desarrollado en la checklist de qué llevar.
Cómo no volcar, que es mejor
- No te levantes de pie en el kayak. Es la causa número uno.
- Cruza las olas de proa, nunca de lado. De costado, una ola pequeña te tumba.
- Cuidado al pasar de una barca a otra o al subir a alguien desde el agua: es cuando más gente se cae.
- Mira el parte antes de salir. Con marejada y viento del este, la cosa cambia: cómo leerlo aquí.
Y si algo se tuerce de verdad, no somos un alquiler que te suelta y desaparece: durante el día tienes nuestro teléfono para lo que sea. Puedes ver cómo funciona en nuestro alquiler de día completo.